La razón principal por la que no haces lo que te propones

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Sergio Cuevas · 6 comentarios
Muchas veces tenemos todas las herramientas del mundo en nuestras manos y el momento idóneo pero seguimos sin hacer las tareas que nos proponemos o de la manera en que nos las proponemos.

Como bien sabes la productividad es un tema esencial para cualquier persona que quiera sacar el máximo rendimiento de su bien más escaso, el tiempo.

El problema es que a menudo no conseguimos ser productivos aun teniendo las mejores técnicas para ello. Y teniendo todos los recursos necesarios para tomar acción.

¿Qué está pasando?

A veces tenemos todo lo necesario para actuar y no nos ponemos manos a la obra. En estos casos no podemos culpar al sistema de productividad. Ni a las circunstancias.

Es momento de revisar otros obstáculos que nos están impidiendo actuar. Como nuestras creencias o ciertos miedos derivados de ellas.

Si llevas poco tiempo con tu proyecto o te estás dedicando a algo nuevo es posible que te enfrentes de manera inconsciente o semiconsciente a creencias limitantes.

Imagínate por ejemplo que tienes un blog y que quieres crear un curso para venderlo online. Le has dado mil vueltas. Te has organizado de mil maneras pero nunca llega la hora de la verdad.

Nunca llega la hora en la que te pones a crear el contenido. O la hora en la que decides el título y el tema a tratar. Por un motivo o por otro, siempre dejas aparcado algún aspecto importante para otro momento.

En este caso las mejores técnicas de productividad del mundo poco pueden hacer. Tienes que enfrentarte a tus creencias limitantes.

Te resumo las más comunes en una sola:

No soy suficiente y por eso no creo en mí

Quizá la recurrente “No soy suficiente” te parece una banalidad. Pero te aseguro que está detrás de la falta de productividad de mucha más gente de la que te imaginas. La gente no la expresa directamente con estas palabras, pero suele estar en el fondo de la cuestión.

Cuando no creemos lo suficiente en nosotros mismos y en nuestras capacidades, nos autosaboteamos.

Puede que no seamos conscientes de nuestras creencias e intentemos obligarnos a actuar. Esto puede dañar seriamente la motivación y lastrar aún más nuestra productividad. Sería como enfrentar innecesariamente a dos fuerzas opuestas.

A la hora de la verdad evitamos dar los pasos y realizar las tareas clave. La evitación va a ser con frecuencia inconsciente. Y además se puede convertir en el mayor lastre a nuestra productividad.

Muchas veces elaboramos un plan de las tareas más importantes, aquellas que de verdad van a hacer avanzar a nuestro proyecto, y nos dejamos fuera o para el final los pasos realmente importantes.

¿Cuáles son los pasos que normalmente evitamos?

Los que me exponen ante los demás. O los que me permiten ser rechazado. Los que afectan a terceras personas. O los que pueden dañar mi reputación. Los que pueden hacer perder clientes. Etc.

En resumen: aquellas acciones que ponen en peligro nuestro autoconcepto y nuestra autoestima. Lo que pensamos y lo que sentimos sobre nosotros mismos.

Este miedo es necesario. Sin él probablemente no estaríamos aquí, como ocurre con casi todos los miedos. El problema es que sabotea nuestra productividad y nos gustaría reducir su efecto nocivo al máximo.

Por su culpa a veces dejamos para más tarde las tareas más importantes para nuestro proyecto. Como hemos dicho, las mejores técnicas del mundo poco tienen que hacer aquí.

Nos engañamos a nosotros mismos para protegernos.

Tres sencillos pasos para reducir el miedo al máximo

1. Enfrenta el miedo siempre de menos a más

Este miedo a la exposición o al rechazo se trabaja exponiéndose paulatinamente al estímulo que lo provoca. ¿Nada nuevo no? Se trata de una forma eficaz y probada de tratar cualquier fobia o miedo.

Al exponerte paulatinamente al miedo vas desensibilizando tu organismo a ese estímulo que produce el miedo y termina por no reaccionar o la reacción de miedo es de proporciones muy inferiores a como era originalmente.

Por ejemplo. En el caso del blogger que está empezando y tiene miedo a la exposición. El tratamiento sería ir exponiéndose paulatinamente. Ir publicando artículos cada vez más personales. Alguna foto, una biografía, etc.

Empezar siempre es lo más difícil. Así que te dejo una forma de pensar que ayuda a muchísima gente a enfrentarse a estas creencias y a este miedo.

2. Piensa en el miedo como un hábito. Trabaja el hábito opuesto

El miedo es necesario. No queremos desprendernos de él. El objetivo no es eliminar el miedo. El objetivo es minimizarlo para que tengamos suficiente control sobre él y no bloquee nuestras acciones clave.

Es útil ver el miedo como un hábito “automático”. Es un hábito con un muelle elástico que le hace volver a su posición original.

Si no ejercitamos el hábito opuesto de enfrentar a menudo el miedo, el muelle va tirando de él y lo va retrayendo al punto de partida.

Conforme trabajamos el miedo, conforme lo vamos enfrentando paulatinamente, de menos a más, creamos un hábito opuesto. Este hábito nos permite tener el control sobre aquello que nos da miedo.

Cuantas más veces pisoteamos un camino, menos hierbas crecen sobre él.

3. Adopta la filosofía del Eterno Aprendiz

Todos somos aprendices hasta el mismo momento que en que morimos.

Por esta razón, en cada momento de tu vida estás dando lo mejor de ti. Estás dando lo mejor que has aprendido hasta ese momento.

De esta manera, dentro de un tiempo mirarás atrás y verás tus errores y tus aciertos.

En primer lugar te alegrarás de haber actuado, independientemente del resultado.

En segundo lugar, si te equivocaste, te alegrarás de haberte equivocado y haber aprendido. Y sabrás que lo hiciste porque en ese momento era lo mejor que sabías hacer.

No podemos culpar a alguien que lo ha dado todo. Alguien que lo hizo lo mejor que sabía en ese entonces.

Si acertaste, lo que ocurrirá muchas más veces de las que te imaginas, serás consciente de que lo hiciste con lo poco que sabías en aquel entonces comparado con lo que sabes ahora. Imagínate lo que puedes hacer ahora.

Aplicando estos sencillos consejos en tu vida diaria puedes enfrentarte a aquellos miedos y creencias que están alejándote de tus objetivos inmediatos. Cuando tu productividad se vea afectada, mira también hacia tu interior.

Por | 2017-05-09T17:50:03+00:00 9 de Mayo de 2017|Productividad|6 Comentarios

6 Comentarios

  1. Paqui 10 de Mayo de 2017 en 17:20- Responder

    Un artículo muy interesante Sergio gracias por compartirlo

  2. Toñi 3 de Junio de 2017 en 22:00- Responder

    Muy bueno, me refleja…..

  3. Olga Ramírez 7 de Junio de 2017 en 02:58- Responder

    Gracias por compartir esta información con nosotros, ya que realmente esta plasmado lo que nos pasa, nos estancamos y no damos el paso… muchas bendiciones

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Acerca de Sergio Cuevas

Hola, soy Sergio Cuevas. En este blog comparto contigo todo lo que voy aprendiendo sobre crecimiento personal y toma de conciencia. Espero poder serte útil en algún sentido.