La mentalidad emprendedora a prueba de balas

Sergio Cuevas · 2 comentarios

La mentalidad emprendedora

El 80% del éxito depende de tu psicología. El otro 20% también

Emprender es uno de mis temas favoritos, y en este artículo quiero hablarte de la parte más importante de tu proyecto, tu mentalidad emprendedora.

Como sabrás, todo lo que ocurra en tu proyecto va a pasar por el filtro de tu mente y la de tu equipo.

Si tienes miedo dejarás de hacer cosas que repercutirán en tu proyecto, si eres habilidoso en el trato con la gente se reflejará en tus ventas, y así con un largo etcétera.

De lo que te voy a hablar en este artículo es de la mentalidad idónea que debe tener todo nuevo emprendedor para tener éxito en su proyecto.

¿Qué es una mentalidad emprendedora a prueba de balas?

Me refiero al conjunto de creencias y valores que son útiles para que tu proyecto tenga éxito y que van a sostener tu proyecto pese a las adversidades.

Es decir, si crees en Dios o no, o eres del Real Madrid o del Barça, (a priori) no va a tener mucha repercusión en el éxito de tu proyecto así que aquí no voy a hablarte de eso.

La parte de la psicología del emprendedor que me interesa trabajar aquí es la que puede afectar directamente a tu proyecto. Creencias limitantes como:

  • El dinero es la fuente de todos los males, ¡es satán!
  • La tecnología me odia y yo la odio, ¡así no puedo!
  • Debería tener éxito porque tengo derecho a ello y el universo me lo debe.
  • No tengo dinero así que no puedo emprender, ¡que pena me doy!

Estos son solo algunos ejemplos de las creencias limitantes que rondan las cabezas de los nuevos emprendedores y que vamos a tratar de reducirlas o eliminarlas.

Estas creencias van a poner barreras entre tú y tus deseados objetivos.

Vamos a ver la primera de todas.

El dinero es el origen de todos los males

Las creencias sobre el dinero las solemos heredar de nuestros padres, ya que ellos son nuestros sustentores económicos durante nuestra infancia.

Quizá tus padres pasaron por una mala época y te dijeron cosas como que ¡el dinero no crece de los árboles! y todas esas cosas.

O quizá fue incluso peor y aparantemente “por culpa del dinero” se estropearon muchas cosas en tu familia.

Si todavía te cuesta hablar de dinero hoy en día o a veces crees que todo el mal del mundo es culpa del dinero, te invito a que revises tus creencias.

Para ello te quiero recomendar el mejor libro que conozco para sanar tu relación con el dinero y adquirir una mentalidad emprendedora y espíritu empresarial infalibles: Los Secretos de la Mente Millonaria, de T. Harv Eker.

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El fracaso

Tu compañero de viaje

La mayoría de emprendedores acumulan a sus espaldas docenas de proyectos fallidos.

Ya sea por abandono voluntario o forzado (bancarrota), si algo vas a conocer como la palma de tu mano como emprendedor es el fracaso.

Por lo tanto, como ya te habrás dado cuenta, el aspecto psicológico de emprender va a ser una de las claves del éxito.

Me atrevería a decir que emprender con éxito se va a reducir en un 80% a distintos aspectos psicológicos, que van desde tu actitud ante el dinero y el éxito hasta procesos psicológicos como la motivación y la disciplina.

Los fracasos como aprendizajes

Si la cultura norteamericana te resulta familiar, habrás escuchado a menudo la palabra fracaso.

En las culturas anglosajonas y germanas el papel del emprendedor está mucho más desarrollado.

En países como EEUU, Reino Unido, Holanda, Alemania y la mayoría de países nórdicos, el emprendedor o empresario es una figura fundamental en la sociedad.

Su visión del fracaso suele ser bastante diferente a la nuestra.

En los países latinos por lo general solemos ser más reacios al riesgo que implica comenzar un negocio, y el fracaso se concibe como algo muy negativo y abrumador.

Al contrario, en los países anglosajones más concretamente, el fracaso es un paso necesario y casi deseable hacia el éxito de tu proyecto.

Seguramente para ti el fracaso sea algo tan normal como cambiar de pantalones.

Lo más seguro es que hayas iniciado diversos proyectos en el pasado con los que por diversas razones hayas fracasado.

Pero lo más importante es que lo creas o no, con nada fracaso te has acercado un poco más al éxito.

Aunque el ser humano sea el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, normalmente a la tercera vez tenemos más cuidado, y a la cuarta nos reímos de la piedra al pasar junto a ella.

El miedo al fracaso

Como aparte de emprendedor eres ser humano, seguramente tú también tienes carne, huesos y nervios en tu cuerpo.

El miedo al fracaso es uno de los enemigos más sutiles que al que te vas a enfrentar en tu camino hacia el éxito. (Además del miedo al éxito, del que no se habla tanto…)

Y es tremendamente sutil porque este miedo vive dentro de tí, digamos que este miedo nace en lo más profundo de tu ser.

Puede llegar a ser tan sutil que al evaluar una idea de negocio pensemos que no es factible o que es demasiado difícil para nosotros.

El miedo al fracaso puede literalmente nublar nuestro raciocinio y hacernos pensar de forma poco eficiente en todo lo relacionado con nuestro proyecto.

Venciendo al miedo

La mejor actitud para vencer este miedo es abrazar el fracaso.

Lo que nos hace sufrir es la creencia de que el fracaso es el FINAL del camino. Es decir, que una vez que fracasas estás condenado para siempre y tu viaje termina.

Si esto fuese así sería normal que tuviésemos miedo, nadie quiere terminar su camino sin haber conseguido su meta.

Sin embargo a partir de ahora el fracaso es simplemente una parada más de tu camino.

Imagínate que cada vez que tu coche se queda sin gasolina entraras en una profunda depresión porque pensases que ahí se ha acabado tu viaje.

Tu coche se detiene y tus vacaciones se han acabado.

¿Parece un poco irracional no?

Pues esto es exactamente lo que ocurre con el fracaso.

Tu viaje no termina por fracasar, simplemente las circunstancias te obligan a hacer una parada, repostar gasolina, repensar la ruta y retomar de nuevo tu viaje.

Además, cada vez que te detienes estás siempre más cerca de tu destino que la última vez que te paraste.

Es cuestión de seguir adelante, de no deprimirse por tener que parar sino disfrutar de las paradas y aprender de ellas.

Porque aunque suena demasiado a tópico, lo que no te mata te hace más fuerte.

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Emprender es sexy, pero no es fácil

Las historias míticas

Seguramente te vengan la cabeza historias de empresas muy sexys como Google o Apple en sus inicios.

Dos jovenes que se reúnen a la puesta de sol en un garaje de California para soldar microchips e idear un negocio millonario.

Toda la idea de emprender se ha vendido siempre en los medios como una actividad extremadamente sexy. ¡Casi tan sexy como hacer surf!

Pero si has hecho algún curso de surf te habrás dado cuenta que tras tu primera lección no te conviertes automáticamente en un surfero que camina sin camiseta enseñando abdominales por el paseo marítimo en Hawaii.

Es sexy, pero no es fácil

Al igual que ocurre con el surf, y como con cualquier otra cosa en la vida. Emprender requiere grandes dosis de esfuerzo.

Y me gustaría antes de nada darte mi definición de esfuerzo para que te quede bien claro de lo que va la cosa.

Esfuerzo es hacer todas aquellas cosas desagradables, difíciles y agotadoras que te encanta creer que no son necesarias, pero son absolutamente cruciales para conseguir tu objetivo.

El valor del esfuerzo

El esfuerzo es un tema interesante porque está muy relacionado con las creencias.

Si alguna vez has acudido a una escuela o universidad es muy probable que hayas conocido al Sr. Todo-es-fácil.

Para el Sr. Todo-es-fácil los exámenes eran un paseo por la playa. Apenas tenía que esforzarse por aprobar, a menudo le sobraba con asistir a clase y escuchar a los profesores.

El resto de alumnos hacían todo lo que podían, se esforzaban al máximo y algunas veces no conseguían aprobar sus exámenes.

El Sr Todo-es-fácil la mayoría de las veces se esforzaba lo mínimo para salir del paso y aún así obtenía mejores resultados que la media de los alumnos.

El Sr. Todo-es-fácil aprendió a no esforzarse. Y pagará el precio el resto de su vida si no lo cambia a tiempo.

Este tipo de personas aprende en una época crítica de sus vidas, durante su educación más temprana, que el esfuerzo no es necesario para conseguir sus objetivos.

Esta creencia es una de las principales barreras ya no solo del emprendedor, sino de cualquier persona que desee algo en la vida.

No caigas en la trampa

Muchos emprendedores SE CREEN ESTA HISTORIA.

¿Sabés qué? Yo soy el Sr. Todo-es-fácil en esta historia.

Durante mi época de escolarización interioricé la creencia de que el esfuerzo no es necesario para conseguir mis objetivos.

Una vez terminé la Universidad y me enfrenté al mundo real, me di una gran hostia con la realidad.

En el mundo real, el esfuerzo es el único camino hacia la consecución de tus objetivos a largo plazo.

¿Y por qué hay tanta gente engañada?

Te preguntarás porque todavía se siguen vendiendo historias de riqueza y fama de la noche a la mañana.

No voy a negar que la suerte puede ser un factor crucial en el éxito de tu proyecto, pero para el 99% de los mortales el secreto es otro muy diferente.

¡Cuanto más duro trabajes, más suerte tendrás!

Durante mucho tiempo yo busqué obtener mis objetivos sin esfuerzo, tomando siempre las deciciones más fáciles, las menos molestas, las menos agotadoras, las más rápidas.

Y los resultados que obtení fueron mediocres.

Por suerte me di cuenta de esta gran falacia y me replanteé el valor del esfuerzo. Hoy en día me esfuerzo por esforzarme cada día más y por tomar las mejores decisiones, que no siempre son las más fáciles.

Recuerda

Las decisiones difíciles te llevarán a una vida más fácil. Las decisiones fáciles te llevarán a una vida más difícil.

En el emprendimiento, como en todos los aspectos de la vida, el esfuerzo es el único secreto.

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La magia de emprender

Emprender es meraviglioso

Venimos hablando de esfuerzo y disciplina.

Ambos son dos aspetos cruciales del proceso. ¡Pero joder! Algo bueno tendrá también emprender ¿no?, ¡no va a ser todo esfuerzo!

Efectivamente. Emprender es posiblemente una de las actividades más reconfortantes que vayas a realizar en tu vida.

Se trata de lo más mágico que puede hacer el ser humano, estamos hablando de jugar a ser Dios, de crear.

El dinero

Lo primero en lo que piensa un no-emprendedor cuando conoce que estás creando un proyecto es en el dinero.

No nos engañemos, el dinero es una parte crucial del emprendimiento, pero el emprendedor de pura raza no lo hace por el dinero, lo hace por el propio proceso de emprender, y por la libertad que le proporciona.

El emprendedor tiene un perfil psicológico muy “problemático”. Es feliz creando cosas que ayuden a otras personas a ser más felices.

Este síndrome de Dios es tu mayor defecto y tu mejor bendición.

Los emprendedores disfrutan como nadie del proceso creativo.

¿Cómo si no iban a aguantar las jornadas infinitas de trabajo, noches sin dormir, frustraciones diarias…?

Todo esto es tan real como la vida misma. Pero el emprendedor de raza tiene superpoderes que le permiten ser muy feliz durante el proceso.

Tan es así que ha surgido una “patología” muy común entre los emprendedores. Los “emprendedores en serie”.

Son seres sobre-humanos que se dedican a crear pequeñas soluciones que la humanidad necesita, vendérsela a grandes empresas, y empezar de nuevo el proceso.

¿Tú crees que lo hacen por el dinero?

¡Les sobra el dinero!

Pero lo hacen porque les hace tremendamente felices ser dueños de su destino, desenjaular su creatividad y enfrentarse a los retos más desafiantes conocidos y por conocer.

El emprendedor es una especie rara de ser humano.

Dicen que la enfermedad la transmite un virus muy infeccioso que transforma el ADN celular.

Si estás contagiado, siento decirte que no tiene cura.

Te esperan años de montañas rusas, de trabajo, diversión, creatividad, y mucha felicidad.

Emprender es crear, es hacer magia, es hacerte feliz casi sin darte cuenta de que estás ayudando a otras personas a solucionar sus problemas.

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Emprender es muy humano

Tan humano como la vida misma

Si llevas un tiempo bajo la influencia de los medios de comunicación, seguramente te han vendido una versión ultra-profesionalizada del emprendimiento.

Quizá te han vendido la idea de que necesitas un MBA, una carrera de administración de empresas, formación en finanzas, inversores, planes de negocio, etc…

Todo esto no es más que un sector más que trata de venderte sus productos formativos.

No estoy diciendo que no pueda ser útil tener un MBA para emprender. Pero sí estoy diciendo claramente que no necesitas nada de esto para crear tu proyecto con éxito. Es mucho más importante una sólida mentalidad emprendedora.

Emprender es algo cien por cien humano

Hace miles de años ciertos grupos de humanos decicieron dejar de ser nómadas para establerse en un lugar fijo.

Descubrieron como producir sus propios bienes mediante la agricultura, la ganadería, el trabajo de la piedra…

¡Y llegó el momento en el que tenían más productos de los que necesitaban! Además, otras tribus tenían otros productos distintos que ellos no tenían.

Así surge el comercio. La cosa se va haciendo cada vez más compleja, y aparecen también los servicios.

¡Te cambio un queso por un corte de pelo!

Luego surge la moneda y bla, bla, bla.

Lo que ahora se llama emprendedor no es nada más ni nada menos que el que cortaba el pelo a cambio de queso hace miles de años. ¡O el que hacía el queso!

¡No hay nada más humano que ese intercambio comercial!

Que no te cuenten historias

Hoy en día sin embargo la sociedad se ha hiper-especializado y todo se ha vuelto tremendamente más complejo que antes.

Ahora hay que pagar impuestos sobre tus beneficios, tener una “forma legal” en tu empresa que responda socialmente, el dinero se ha convertido en pixeles en una pantalla y muchas cosas que ya conoces.

A pesar de lo complejo que lo hemos hecho todo, emprender sigue siendo una actividad milenaria y radicalmente humana.

Se trata de cubrir las necesidades de otra persona a cambio de algo de dinero.

Hasta un niño entiende cómo funciona el comercio en su esencia y por tanto no es necesario complicarlo tanto.

La parte humana de los negocios

La parte humana es lo que hace que el negocio funcione.

Un cliente no va a comprar tu producto o servicio porque tengas un MBA de Harvard o porque hayas pasado diez años estudiando finanzas.

Un cliente es una persona con valores, pensamienos y emociones. Y va a comprar aquel producto que le haga sentir bien, más completo y que elimine el malestar que le produce su problema.

De ahí que a los productos o servicios en la jerga técnica se les llame a veces “soluciones”. Puesto que estos se crean con un objetivo claro en mente, solucionar el problema del cliente.

La parte técnica de los negocios

Todo esto no quiere decir que un negocio sea solamente parte humana. La parte técnica también va a ser importante.

Por ello tendrás que abrir tu mente a nuevos conocimientos, muchas veces tecnológicos y otras muchas de sentido común.

Al final tu proyecto se va a construir con un buen cóctel de conocimientos técnicos, mucha psicología, esfuerzo, y buenas dosis creatividad.

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¡No tienes derecho!

Atención, esto es importante

La sociedad de hoy en día está muy mal acostumbrada a tener derechos que no se han conquistado personalmente.

No olvidemos que todo tiene un precio, y todo lo gratis viene cobrado de alguna manera.

Donde quiero llegar es que en el proceso de emprender no existen las garantías ni los derechos.

¡No tienes derecho a tener dinero, ni fama, ni éxito!

Si tuvieras derecho a tener algo de esto alguien estaría “obligado” a hacer valer tus derechos.

No existe ab-so-lu-ta-men-te ninguna garantía de que vayas a tener éxito en tu proyecto. Es muy importante que entiendas esto a pesar de lo duro que pueda sonar.

Tenerlo interiorizado te va a ayudar, paradójicamente, a tener mejores resultados.

Nadie te debe nada

Ni dinero, ni una buena idea, ni tener contactos, ni hacerte el camino más fácil.

Lo bonito del emprendimiento es que los derechos te los ganas haciendo.

Tendrás derecho a tener dinero cuando te lo hayas ganado, es decir, cuanto estés ofreciendo a un cliente un valor que perciba como más valioso que el dinero que está pagando. Punto y final.

Así es como se gana el derecho a tener dinero. No es algo con lo que se nace, sino que hay que ganárselo.

E igualmente ocurre con los otros derechos. Se obtienen pagando un precio por ellos.

La generación millennial

Y en esta generación me incluyo.

A la generación milennial pertenecen todos aquellos jóvenes que nacieron entre finales de los ochenta y principios de los dos mil.

Estas personas han crecido en una época de expansión económica en la que se les prometía un brillante futuro. En la que todo había sido conquistado por generaciones anteriores.

Son una generación que ha heredado todo y que se cree con derecho a todo. Esto es la antítesis de la mentalidad emprendedora que buscamos.

Por suerte el contacto con la realidad laboral les hace poner los pies en el suelo y les recuerda que los derechos se ganan, no se heredan.

La influencia de lo New Age

No me maleinterpretes cuando te digo que no tienes derecho a nada. Si algo es común a las nuevas generaciones es el pensamiento New Age.

El universo es una fuente infinita de abundancia. Sí. Pero esto no significa que puedas acceder a ella sin pagar un precio. Son cosas muy distintas.

Tienes derecho a esforzarte y a manejar tu vida

Me he puesto demasiado duro y ya se me olvidaba decirte que hay algo a lo que sí tienes derecho.

No puedes controlar el dinero, ni la salud, ni la fama que vas a obtener en tu vida. Pero sí está en tus manos ser dueño de tu tiempo y de tu esfuerzo.

Párate un momento y mírate las dos palmas de tus manos.

La mano izquierda es el tiempo. Esta mano te pertenece, y tienes derecho a usarla a tu voluntad.

Tu mano derecha es tu esfuerzo. Esta también te pertenece, y podrás usarla para conseguir tus objetivos.

Ahora creo que ya entiendes lo que significa construir tu futuro con tus dos manos.

Tienes solo dos manos, el resto no lo puedes controlar.

Son tuyos tu tiempo y tu esfuerzo.

Acerca de Sergio Cuevas

Hola, soy Sergio Cuevas. «Aprendiz de Ser Humano» En mi blog comparto contigo todo lo que voy aprendiendo por el camino hacia el crecimiento personal y el autoconocimiento.

2 Comments

  1. Carlos 19 de marzo de 2018 at 4:36 pm - Reply

    Muy completo el artículo!!

    Sobre todo cuando mencionas el tema de emprender es ser humano, es casi una obligación emprender si tienes una misión en la vida.

    Me gusta la idea de que ser emprendedor no se trata de vestir un traje Versace y tener un MBA. Sin duda el MBA puede servirte y mucho.

    Por acá en latinoamerica se sigue pensando y promoviendo este estilo de emprendedores que solamente hablan del éxito desde el punto de vista del dinero, y salen en sus blog mostrándose con montañas de dinero. Incluso hoy en día que se presentan así, es algo que es difícil de digerir, al menos para mí. El típico emprendedor, que habla con vos pomposamente impostada.

    Gracias por tu artículo!!

  2. Sergio Cuevas 19 de marzo de 2018 at 6:47 pm - Reply

    Muchas gracias por tu comentario Carlos!!

    Me alegra saber que tu visión de emprendedor no solo abarca la idea de dinero! Es una pena que en latinoamérica se conciba así, pero en realidad por este lado del charco ocurre bastante parecido. Supongo que por influencia de EEUU donde muchos emprendedores se hacen fotos con sus coches deportivos y demás..

    Lo importante es lo que crea cada uno,

    mucha suerte y mucho éxito con tu proyecto!

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