Cuando “darlo todo” es la peor opción

_____
Sergio Cuevas · 0 comentarios
Estamos acostumbrados a escuchar la expresión “darlo todo” en ámbitos como el deporte. Sin embargo, en algunas ocasiones se ha demostrado que “darlo todo” puede llevarnos al fracaso.

Para que nos entendamos, cuando hablo de “darlo todo” hablo de poner el 100% de tu energía en una actividad.

Actuar con un nivel de motivación máximo.

¿Quién no ha visto un video de algún entrenador de fútbol americano motivando a sus jugadores para que se dejen la piel en el campo?

El problema es cuando la tarea que vamos a realizar es difícil y nos produce ansiedad..

Entonces existe un nivel de activación óptimo (la energía que le pones a la actividad), que no es ni muy alto ni muy bajo.

Te pongo un ejemplo real

El pasado mes de enero bailé por primera vez con una compañía de salsa en un congreso a nivel nacional.

Para que te hagas una idea de la situación, compartimos cartel con campeones del mundo de sus modalidades, lo cual no ayuda mucho a calmarse.

Como mi nivel de destreza en el baile estaba un poco por debajo de lo exigido por la coreografía y por la compañía, mi ansiedad aumentaba conforme se acercaba el día de la actuación.

Lo que ocurrió en el último ensayo general solo empeoró las cosas: me motivé para darlo todo y salí a la pista a bailar con un nivel altísimo de energía.

El resultado: en la primera dificultad de la coreografía acabé volando por los aires y haciendo caer también a mi pareja.

En ese momento pude confirmar una teoría sobre la que había leído unos días antes.

La famosa Ley de Yerkes-Dodson

En resumidas cuentas viene a decir que cuando la tarea es compleja, como era para mí la coreografía, la energía que ponemos en realizarla tiene un punto óptimo, un punto medio.

Demasiada energía o muy poca energía conllevan rendimientos peores. O una buena caída.

Por suerte a partir de ese momento puse en práctica este principio.

Aunque la situación motivaba a venirse arriba, el día de la actuación intenté salir con un nivel de energía medio-alto que me permitió mantener la concentración en los momentos difíciles.

El resultado fue positivo. Aquí tienes una prueba de las caras de felicidad de la compañía justo después de terminar la actuación.

La dificultad marca la diferencia

Si la tarea fuese fácil (porque el que lo hace es hábil), como por ejemplo correr los 100 metros lisos, en este caso “darlo todo”, un nivel de energía muy elevado, sí que puede ayudarnos a tener mejor rendimiento y mejores resultados.

Pero ¿qué ocurre si corremos los 100 metros vallas?

La dificultad aumenta y nos obliga a sacrificar un poco de energía a cambio de destreza y concentración.

¿Qué opciones tienes?

Pues si quieres que tu rendimiento no se vea afectado:

Puedes reducir un poco esa energía a cambio de concentración cuando la tarea es difícil.

O puedes entrenar y practicar hasta que la tarea sea fácil y puedas darlo todo y obtener buenos resultados.

Por | 2017-05-09T17:58:15+00:00 14 de Febrero de 2017|Deporte, Psicología|Sin comentarios

Deja un comentario

Acerca de Sergio Cuevas

Hola, soy Sergio Cuevas. En este blog comparto contigo todo lo que voy aprendiendo sobre crecimiento personal y toma de conciencia. Espero poder serte útil en algún sentido.