Cómo vencer la timidez y emprender tu proyecto con éxito

Sergio Cuevas · 0 comentarios

Si llevas tiempo queriendo saber cómo vencer la timidez has llegado al sitio adecuado.

Cuando te lanzas por primera vez a emprender tu negocio o proyecto te puedes encontrar con una barrera psicológica muy común que querrá complicarte el proceso.

¡Soy demasiado tímido!

Esta creencia irracional de que eres tímido se basa en algunas experiencias de tu pasado en las que te comportaste como tímido. Tu mente irracional ha generalizado excesivamente.

La generalización excesiva es la causante de muchas creencias limitantes.

Dice el refranero popular:

Por un perro que maté, mataperros me llamaron.

Tu mente se comporta de igual manera de forma natural. Es un proceso biológico necesario para sobrevivir pero que a menudo nos crea problemas.

En un momento de tu vida repites constantemente un comportamiento y entonces tu mente irracional generaliza ese comportamiento hasta convertirlo en tu identidad.

Si me comporto así a menudo es porque soy así. ¡Falso!

A partir de ese momento empiezas a creer que eres tímido porque tú mismo te lo has dicho.

Y como ya forma parte de tus creencias, te empezarás a comportar como tímido y crearás un hábito que en efecto va a confirmar tus creencias. Vas a actuar como tímido.

¡¡Pero no eres tímido!!

Tienes el hábito de la timidez. Es muy distinto.

La diferencia es muy importante porque los hábitos se pueden romper y lo que eres es para siempre. Eres un ser humano, pero no eres tímido.

No confundas tímido con introvertido

Es muy importante que no confundas la timidez con la introversión. La introversión sí puede ser un carácter de tu personalidad.

Y es verdad que es más fácil encontrarse personas introvertidas con el hábito de la timidez que personas extrovertidas con el hábito de la timidez. ¡Pero no tiene porqué ser así!

La introversión es parte de tu temperamento. (Y tiene muchísimos beneficios).

Significa que eres una persona reflexiva, que te tomas a ti mismo como referencia para entender el mundo, que necesitas un poco de silencio y relax para hablar contigo mismo y recargar las pilas.

Pero esto no tiene nada que ver con el hábito de la timidez. Hay muchos extrovertidos que también tienen este hábito y muchos introvertidos que no lo tienen.

La timidez por definición implica cierto “miedo irracional” a la interacción con los demás.

Es una creencia irracional en tu hipotética falta de valor como persona y de habilidades para interactuar con éxito con los demás. Te lleva a evitar la interacción.

Cómo vencer la timidez

Es un miedo-hábito que se rompe cambiando tus creencias limitantes. Y para cambiarlas te recomiendo dos vías.

  1. Sé consciente de que la timidez es un hábito. Algo que has repetido demasiadas veces. ¿No te acuerdas de ninguna vez en la que no te hayas comportado como tímido? Seguro que sí. Esa es la prueba irrefutable de que se trata de un hábito. Sigue reflexionado sobre ésto. Convéncete a ti mismo. El mero hecho de reflexionar mucho sobre ello te ayudará.
  2. Rompe el hábito. Para romper el hábito tienes que progresivamente ir repitiendo el hábito contrario. Ten en cuenta que un hábito es como una goma elástica muy dura. La primera cuesta mucho doblarla pero cuantas más veces la dobles más fácil se volverá. Por eso mucha gente no cambia sus hábitos, porque el mayor esfuerzo siempre está al principio, no al final.

La timidez a la hora de emprender

Durante el emprendimiento se manifiesta de diversas maneras, pero todas se deben a la misma causa. Aquí tenemos tres muy comunes:

  1. Miedo a hablar de tu idea a tus amigos
  2. Miedo a vender
  3. Miedo al networking

1. Miedo a hablar de tu idea a tus amigos

Es el primer miedo al que se enfrentan las personas cuando sienten el impulso de iniciar un proyecto.

Mucha gente nunca llega a comentar sus ideas por miedo. Es una lástima porque renuncian a sus sueños y su infelicidad se perpetúa.

2. Miedo a vender

Uno de los miedos más grandes al que se enfrenta el emprendedor cuando inicia su proyecto es el temor a vender.

Lo primero que vende un emprendedor no es el producto o servicio, sino la idea. Tendrás que vendértela a ti mismo, y después a amigos y familiares. Finalmente a inversores en caso de que sean necesarios.

Sin embargo cuando la venta implica pedir dinero a otra persona parece que se produce una mezcla de creencias limitantes y el problema se agrava.

Vender es el proceso más importante de tu aventura como emprendedor. Punto. Sin ventas el resto no tiene sentido.

3. Miedo al networking

Networking es el nombre moderno que se la ha dado a la viejísima tarea de relacionarse con otros profesionales, hacer contactos y establecer relaciones personales y alianzas.

Esta es la fase más importante de tu proyecto al comienzo porque puede suponer la diferencia entre establecerte y vender o no vender y morir.

La solución a estos tres miedos del emprendedor

Los tres son el mismo miedo expresado en contextos diferentes.

Vienen de la falta de confianza en tus habilidades por un lado, y en la falta de confianza en el valor que estás aportando por otro lado.

Así que tendrás que revisar estas dos partes. Para mejorar tus habilidades de venta no hay nada mejor que la práctica.

Tienes que estar dispuesto felizmente a que al principio vas a dar asco, como dicen los americanos.

Acuérdate de cuando aprendiste a montar en bicicleta. ¿Qué le dirías a tu hijo que nunca ha montado en bicicleta si su primer día quiere salir a hacer 20 kilómetros por carretera?

¡Le dirías que es un insensato irracional! Pues acuérdate de este niño cada vez que quieras hacer algo perfecto sin haber aprendido ni practicado.

Por otro lado, la confianza en el valor que estás aportando solo te la puedes dar tú. De verdad. No escuches a nadie. Solo tú puedes saber si el valor que aportas es bueno.

Aquí es donde los enfermos de perfeccionismo se ahogan en sí mismos.

¡Por Dios! No esperes a ser perfecto, con un producto perfecto en la ocasión perfecta con la estrategia perfecta para vender tu producto. Ya sabemos donde acaba esta gente. ¡No acaban! Porque nunca empiezan.

Recuerda amigo perfeccionista: ¡Más vale hecho que perfecto! Mejor vender un producto bueno que no terminar nunca un producto perfecto.

El producto o servicio bueno que consigues terminar y vender lo puedes mejorar después. Pero si tu fiebre perfeccionista te impide empezar, vas a ser uno más en el infierno de los perfectos curiosamente imperfectos.

¿Qué te parecen estos consejos? ¿Me he dejado algo? Déjame un comentario.

Acerca de Sergio Cuevas

Hola, soy Sergio Cuevas. «Aprendiz de Ser Humano» En mi blog comparto contigo todo lo que voy aprendiendo por el camino hacia el crecimiento personal y el autoconocimiento.

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