Cómo combatir el Ego

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Sergio Cuevas · 0 comentarios
Buda Gautama defendía la disociación con la propia mente, con el Ego, causante de la separación entre el sujeto y el todo. Fuente infinita de sufrimiento y destrucción.

El Ego ha sido un tema recurrente en la historia del pensamiento filosófico y psicológico. Si bien los budistas ya habían ganado la guerra contra el ego hace más de 25 siglos. En Occidente empezó a verse como un enemigo a penas en el último siglo.

Y es que en Occidente tenemos una gran historia de egos tan destructivos como el propio Hitler o más recientemente el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump.

La idea de una raza aria, superior al resto, supone la imposición del Ego de Hitler a su idea del pueblo alemán de la época.

No solo se conformó con arrancarse a sí mismo de la humanidad, sino que vendió la idea de separación de un pueblo en su conjunto.

Introducirse en el alma de estos personajes significaría hablar de sufrimiento y de un profundo vacío existencial. Un vacío tan gélido e inhóspito que dejaría petrificado a cualquier mortal.

No es por ello sorprendente que estos dos personajes tengan en común una solución psicológica al Ego. La búsqueda y el deseo ferviente de poder.

Se trata de un vano intento de rellenar el hueco y la desolación que existe en la profundidad de sus almas.

El Ego es la peor enfermedad del alma

El mayor problema es que el Ego es una ilusión. Una enfermedad del alma. Un monstruo que jamás puede ser saciado.

Todos los ilustres personajes que han enfermado de Ego y han sucumbido a su poder admiten su derrota. El Ego ha llevado a las mayores frustraciones de la historia y ha motivado innumerables suicidios.

El propio Alejandro Magno se arrepentía en su lecho de muerte de no poder controlar su propia vida, después de haber quitado la suya a pueblos enteros.

Innumerables figuras políticas y culturales de renombre público se han ahogado en el alcohol y las drogas para escapar de su propio Ego.

Para escapar de esa burbuja que había crecido dentro de sus cabezas que les pedía cada vez dosis mayores de éxito y reconocimiento.

El Ego es aquella ilusión mental que nos permite vernos como entes independientes.

Nos ponen un nombre, nos cuentan una historia, y nos separan del resto de la humanidad para siempre.

El Ego es una identidad falsa. Creada a partir de las expectativas de la sociedad y de las personas con más influencia sobre nosotros.

Cuando te identificas con la voz del Ego en tu cabeza te crees tu propia historia.

Crees que eres más especial que los demás, que Dios besó tu ombligo cuando eras pequeño, etc.

Te crees capaz de alcanzar la perfección en todo lo que haces. Buscar ser el mejor en todo lo que te propones y eso genera un sentimiento que te aleja de las personas que te rodean. Culpa.

Te sientes culpable por no alcanzar los ideales que tu Ego te susurra en cada momento.

Entras en un espiral de ilusiones dominado por la parte más enfermiza de tu alma.

El Ego es una separación artificial entre individuo y universo

Sufres ansiedad y a medida que dejas crecer a tu Ego te vuelves más Yo, más diferente y distanciado del Nosotros.

Se genera una gran lago de hielo entre tu Yo y los demás. La única solución que conoce el Ego es seguir creciendo para alcanzar los ideales, para seguir perpetuando como una entidad independiente.

El Ego es como un tumor espiritual que alimentamos a diario con nuestras alucinaciones y divagaciones sobre nuestro ser.

Se trata de la mayor epidemia desde Occidente y por desgracia también hoy ya hasta Oriente.

El Ego nos vacía por dentro para dejar más espacio para sí mismo. A su vez, cuanto más crece más vacío genera en nuestro interior y más fuerza adquiere.

El Ego nos vende su solución al vacío que él mismo genera: más Ego.

El individuo entra en una carrera cuya meta última es la muerte. Una muerte por vaciamiento. El alma se queda sin sustancia. El alma deja de beber de la esencia del todo porque la hemos desconectado por completo.

Hemos llegado a ser “Yo” por completo. Hemos cortado las conexiones con la humanidad y el resto del universo. Las únicas vías que irrigaban el interior de nuestra alma.

Ahora somos solo “Yo”, y dentro del Yo no hay nada.

El Ego adquiere innumerables formas

Además, el ego tiene muchísimos síntomas, todos ellos amigos del sufrimiento.

A veces se viste de Orgullo, cuando se siente amenazado, y toma el control de tu ser para que luches por defenderlo. Es decir, te utiliza para luchar contra ti mismo, contra tu bienestar.

Otras tantas se viste de Celos. El Ego necesita distancia para sobrevivir. Su mayor aspiración es separarte del resto de la humanidad.

Para ello te insta a pisar a los demás. A ser más rápido, más listo, más joven, más guapo que ellos. A dejarlos atrás cuanto antes para hacerse visible.

El Ego es insaciable

El Ego necesita reconocimiento y atención para sobrevivir. Es como un agujero negro que desea obtener toda la atención y reconocimiento posibles.

Pero no se sabe que hay al otro lado. Todo lo que entra desaparece. El agujero se hace más grande y más fuerte.

Su misión es absorber todo el amor posible que antes faltó al individuo. Cuando falta el amor aparece el Ego para atraerlo.

Pero su disfraz más conocido es el de ambición de poder. Para el Ego tener poder significa separarse de los demás. Cuánto más poder tiene más poder necesita para sentirse saciado.

Tres formas de combatir el Ego

Por suerte si has llegado hasta aquí y sufres de esta enfermedad puedes empezar a curarte hoy mismo.

El antídoto se llama conciencia. Por suerte todavía no está patentado y lo puedes conseguir gratis en cualquier lugar.

1 Sepárate de ti mismo

Aprende a separar tu alma de tu mente. En tu mente está tu Ego: tu historia, tus logros, tu nombre, tus alucinaciones, tus expectativas, tus ideales.

Por otra parte estás tú. La disociación consiste en verlo todo desde fuera. En ver tu vida y tu persona como si fueses un espectador en el cine.

Esta separación nos ayuda a tomar conciencia de la imagen completa, del todo, y debilita el Ego.

Esta toma de consciencia es humillante en su sentido más humilde.

2 Ama

El Ego está formado por átomos y moléculas de miedo y odio. Su mayor enemigo, por tanto, es el Amor.

Amar a los demás como parte de nosotros destroza al Ego en pedacitos. Se destruye el sentimiento de individualidad y empieza a brotar el bosque del Nosotros.

Cuando te reconoces a ti mismo en otros individuos la propia individualidad de ambas personas se desvanece.

Amando a los demás como parte de ti destruyes tu Ego y también atacas seriamente el Ego de la persona que recibe tu amor.

El amor te conecta con la humanidad y con el resto del universo y destruye todas las separaciones ilusorias.

3 Medita

La meditación es el mejor ejercicio para tomar conciencia de tu verdadero ser. De tu esencia. De aquello que está en el centro de tu ser cuando eliminas todas las capas del ego.

Meditar te permite trascender tu mente. Apagarla. Te disocia de tu mente. Te permite separar el conocimiento de tu mente del sujeto conocedor. Esta separación te otorga el poder de cuestionar el conocimiento que hay en tu mente.

Tu no eres tu mente. Eres el portador, pero el contenido es mutable y debe ser cuestionado.

Para profundizar…

Si quieres profundizar en estos temas en este video te recomiendo un libro que he terminado de leer hace poco, y que ha inspirado este artículo.

Por | 2017-05-09T17:54:01+00:00 17 de Abril de 2017|Budismo, Ego, Espiritualidad, Éxito, Filosofía, Psicología|Sin comentarios

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Acerca de Sergio Cuevas

Hola, soy Sergio Cuevas. En este blog comparto contigo todo lo que voy aprendiendo sobre crecimiento personal y toma de conciencia. Espero poder serte útil en algún sentido.