¿Qué es la ansiedad, cómo funciona y por qué es útil?

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Sergio Cuevas · 2 comentarios
La ansiedad es una emoción que sirve como sistema para procesar la información amenazante y preparar al organismo para enfrentarse a ella de manera anticipada.

La ansiedad es una de las emociones más populares porque todos la hemos sentido en alguna ocasión. Aunque la ansiedad cuando se deja notar produce sentimientos muy desagradables, tiene una utilidad claramente adaptativa.

De forma clásica se ha definido a la ansiedad como un “miedo sin objeto”, pero esto no siempre es así, como ocurre por ejemplo con la ansiedad social.

Más que como una “emoción”, los psicólogos la clasifican como una actitud cognitiva-emocional.

Es decir, un sistema de procesamiento de información amenazante que es capaz de movilizar recursos en el organismo de forma anticipada.

Su objetivo es movilizar al organismo a tomar las acciones preventivas que sean necesarias para prevenir o enfrentarse con éxito a acciones futuras.

De esta manera, sentimos por ejemplo ansiedad antes de enfrentarnos a un examen difícil. En este caso la utilidad de la ansiedad es movernos a estudiar o hacer lo que sea necesario para aprobar.

Sus efectos sobre el organismo son casi idénticos al miedo y estrés. Estos son los procesos hermanos de la ansiedad de los que ella toma sus recursos y su forma de actuar sobre el cuerpo.

La ansiedad es capaz de dirigir la atención exclusivamente a los estímulos que implican peligro.

También se encarga de que nos venga a la memoria toda aquella información relacionada con el peligro en cuestión y que puede ser útil tener en cuenta. Además, nos hace propensos a ver peligros donde no los hay.

¿Cómo funciona?

El proceso de la ansiedad se encarga de seleccionar aquellos estímulos que suponen un peligro adaptativo para la persona. Como por ejemplo una amenaza a su integridad física o psicológica.

En primer lugar son detectados los estímulos amenazantes. Por ejemplo una conferencia esta tarde a las 18:00 ante mil personas.

Seguidamente se les da prioridad y toda nuestra atención se dirige hacia ellos. No podemos quitarnos la conferencia de la cabeza. De esta manera se optimizan los recursos de la mente evitando interferencias.

En tercer lugar se producen las acciones necesarias para prepararse para afrontar el peligro. En este caso preparase para dar la conferencia con éxito.

La diferencia entre ansiedad y miedo

Lo más característico de la ansiedad es su capacidad proactiva. Esta emoción es capaz de movilizarnos ANTES de que esté presente el peligro. Nos empuja a tomar las acciones necesarias para prepararnos ante la amenaza.

En esto último reside la gran diferencia con el miedo. El miedo se produce ante un peligro real y presente mientras que la ansiedad es una toma de medidas ante una situación anticipada que se ve como peligrosa.

Las 4 causas más comunes

Los psicólogos clasifican los desencadenantes más comunes de la ansiedad en cuatro bloques de amenazas relacionadas.

  1. Temor a situaciones o acontecimientos interpersonales. El famoso miedo a la crítica, al rechazo, a los conflictos, o a la agresión.
  2. Temor relacionado con la muerte o la integridad física. Es un grupo muy variado. Se produce ante el miedo a las dolencias, a la enfermedad, a la incapacidad, a la falta de adecuación sexual o la pérdida de control.
  3. Temor a los animales. Desde insectos a reptiles, pasando por serpientes o arañas. Algunos investigadores apuntan al posible carácter innato de algunos de estos miedos.
  4. Temores agorafóbicos. Miedo a los lugares públicos, a las grandes aglomeraciones, a los sitios cerrados o los espacios abiertos donde es imposible el refugio.

Entre las personas con más tendencia a sufrir ansiedad tenemos rasgos de personalidad como el neuroticismo (facilidad para experimentar emociones desagradables) y la introversión, que se caracteriza como la evitación de la estimulación externa.

¿Qué se siente?

La angustia es el sentimiento generado por la ansiedad. Se trata de un sentimiento muy rico en matices y que varía ampliamente de persona a persona.

Además de la angustia, también aparece la preocupación. Se refiere a todos los pensamientos que nos invaden a la par que los sentimientos de angustia.

Otros efectos notables serían: inseguridad, tensión muscular, sensación de nerviosismo, malestar, sentimientos de inferioridad o de incapacidad, dificultad para concentrarse o tomar decisiones, desorganización o pérdida de control.

A nivel fisiológico puede aumentar la tensión arterial o producirse hiperventilación entre otros efectos. Además se produce una retroalimentación entre lo físico y lo psicológico en la que ambos se afectan mutuamente.

El afrontamiento de la ansiedad

No todas las personas se enfrentan de igual manera a la ansiedad. De forma muy general podríamos destacar dos personalidades distintas que enfocan la ansiedad de maneras opuestas.

La persona sensibilizadora es aquella que dirige su atención de forma voluntaria hacia las amenazas con el fin de obtener más información. Esto las pone en un estado de hipervigilancia.

Por otra parte la persona represora ignora los indicios de la amenaza, inhibiendo de esta manera su procesamiento.

Es importante tener en cuenta que el procesamiento de la ansiedad depende en gran manera de la valoración que hace la persona. Cómo una persona interpreta mentalmente una situación puede ser la diferencia entre mucha ansiedad o poca o nula ansiedad.

Ansiedad y Personalidad

La ansiedad puede ser también un organizador de la propia personalidad, convirtiéndose en un rasgo de la misma.

Este rasgo además interactúa con otros factores ambientales y genéticos que hacen a unas personas más sensibles a los efectos de la ansiedad que a otras.

Trastornos ligados a la ansiedad

Como ocurre a menudo, cuando la ansiedad supera los niveles útiles o adaptativos para la persona, se puede convertir en diferentes trastornos.

La ansiedad patológica no es útil para la supervivencia ya que provoca miedos, inhibiciones y síntomas físicos que impiden la superación de obstáculos.

En estos casos, el mero recuerdo de una situación desagradable puede producir ansiedad. No es adaptativo porque no son situaciones reales anticipadas, sino imaginarias.

Estos suelen ser consecuencia no de que el proceso funciona mal, sino de que la persona afronta el proceso de manera inadecuada o activa el proceso ante estímulos para nada amenazantes.

Entre los trastornos más comunes producidos por una ansiedad desbocada tenemos: el trastorno de pánico, la agorafobia, las fobias comunes, la fobia social o el trastorno obsesivo-compulsivo.

A pesar de las versiones patológicas de la ansiedad, la supervivencia se vería seriamente comprometida si no fuese por ella. ¿Qué opinas?

Por | 2017-06-19T14:50:33+00:00 19 de Junio de 2017|Ansiedad, Emociones, Miedo, Psicología, Salud|2 Comentarios

2 Comentarios

  1. Carlos 21 de Junio de 2017 en 14:23- Responder

    Desconocía la diferencia entre miedo y ansiedad, internamente sentía que eran realmente lo mismo. Ahora que lo has escrito me queda más claro el tema y luego de leer el artículo me he sentado a reflexionar sobre algunas de mis historias para intentar identificar que era realmente lo que sentía. Espero obtener una respuesta.

    Gracias por tan seguir enseñándome.

    Nos leemos.- Un abrazo!!

    • Sergio Cuevas 21 de Junio de 2017 en 16:50- Responder

      Hola Carlos! Gracias por tu reflexión.
      Me alegro de que resulte útil.
      Nos leemos, mucho ánimo con tu pedazo de blog! 🙂

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Acerca de Sergio Cuevas

Hola, soy Sergio Cuevas. En este blog comparto contigo todo lo que voy aprendiendo sobre crecimiento personal y toma de conciencia. Espero poder serte útil en algún sentido.